Regulación de la facturación electrónica en el mundo


La implementación de la facturación electrónica se está expandiendo y se usa cada vez más para las transacciones. Se estima que dentro de cinco años este mercado se convertirá en el método de facturación para el 100% de las transacciones en muchos países.


La razón por la cual los países están fomentando una regulación sobre la facturación electrónica es que el sistema es beneficioso tanto para las empresas como para los gobiernos. Una encuesta reciente publicada por Kofax concluye que el 42% de las entidades enfrentaron demoras en los períodos de recolección y tuvieron problemas al clasificar la información y vincularla con los datos existentes, además de sufrir los altos costos del procesamiento de facturas. Las administraciones públicas también encuentran estos obstáculos, con el problema adicional de no poder rastrear los pagos y controlar el fraude.


A continuación analizamos las diferentes medidas elegidas por varios países para implementar y desarrollar la facturación electrónica.


Europa incrementa el uso de la facturación electrónica para sus transacciones

Se espera que el uso de la facturación electrónica crezca en los próximos años en Europa. Recientemente, la Unión Europea adoptó el uso obligatorio de la facturación electrónica en cada transacción entre administraciones públicas y proveedores. La tendencia previsible es que tanto las pymes como las grandes empresas comienzan a emitir facturas electrónicas con el objetivo de acelerar y simplificar las relaciones comerciales con las administraciones de toda la UE.


Sin embargo, este crecimiento puede no ser necesariamente uniforme en todo el continente. Muchos países europeos habían adoptado previamente regulaciones nacionales sobre la emisión de facturas electrónicas dentro de sus territorios. Finlandia, por ejemplo, universalizó la factura electrónica para la contratación pública en 2010, por lo que el sistema ya está maduro. Actualmente, el efecto bola de nieve ha provocado que no solo el gobierno utilice la factura electrónica para el 100% de sus transacciones, sino que la mayoría de las empresas finlandesas también la hayan introducido.


Se espera una situación similar para todos los países de la UE, donde la Comisión Europea sugiere ahorros de 2.300 millones de euros. Solo en Alemania, se espera que el nuevo sistema reduzca el costo de una factura recibida de € 50 a solo € 1.

Otros países han adoptado medidas legales para acelerar el proceso de implementación a nivel nacional. Desde enero de 2019, la emisión de facturas electrónicas es obligatoria en Italia para las transacciones B2B (empresa a empresa) y B2C (empresa a consumidor). Es decir, se espera que todas las facturas emitidas dentro del territorio italiano sean electrónicas. En Francia, la factura electrónica será obligatoria para las PYME y las microempresas en 2020.


Con respecto a Turquía, la factura electrónica es obligatoria desde 2014 para algunos sectores de actividad (los relacionados con hidrocarburos o bienes sujetos a impuestos especiales, como el tabaco, el alcohol y los refrescos) y se espera que esta regulación se extienda a cada transacción.


¿Cuál es el estado de la facturación electrónica en América Latina?


América Latina se mantiene por delante de Europa en facturación electrónica, en parte debido a la obligación impuesta por el gobierno al sector privado al emitir facturas electrónicas. Mientras que en la mayoría de los países europeos esta obligación solo concierne al sector público, la regulación en Latam se ha extendido para garantizar un comercio más seguro, eficiente y sostenible.


Chile lideró la implementación de la facturación electrónica en 2003. Otros países, como Argentina, Brasil, Ecuador, México, Perú y Uruguay también tienen sistemas de facturación electrónica maduros, bien estandarizados en esos países. Es por eso que la facturación electrónica se utiliza para casi todas las transacciones en algunos de estos países (Chile más del 88%, Brasil 100%) que representan 36 billones de facturas electrónicas emitidas en Latinoamérica.


A diferencia de Europa, América Latina carece de un sistema uniforme que permita transacciones internacionales con un formato compartido. Sin embargo, se espera que se desarrollen algunas soluciones para convertirse en un método integral e intuitivo para que las empresas y las personas utilicen sin problemas la facturación electrónica.


Norteamérica y su proceso de estandarización


La implementación de facturas electrónicas está creciendo en América del Norte, a un ritmo más lento pero sostenible. En los Estados Unidos, dadas las tecnologías emergentes y la inversión en sistemas en la nube por parte de las organizaciones, se espera que la tasa de penetración se acelere.


Por un lado, un posible escenario es que la implementación de la factura electrónica se realice desde el propio sector privado. Por otro lado, la Reserva Federal de los Estados Unidos hizo una propuesta para desarrollar una estrategia hacia la estandarización de las facturas electrónicas, aunque es posible que uno de los sistemas existentes se convierta en estándar, ya que ya lo utilizan las empresas privadas.


Aunque no existe un plan específico para tal transición, las facturas electrónicas son cada vez más comunes para las transacciones y las empresas lo requieren cada vez más a sus proveedores.


Mientras tanto, en Canadá, la Agencia de Ingresos de Canadá (CRA) ha publicado una serie de circulares sobre transacciones electrónicas, incluida la facturación electrónica (circular IC05-1R1), para contribuir a impulsar y ampliar su uso en todo el país.


Facturación electrónica en Asia


Una de las regiones donde se espera que la factura electrónica experimente un mayor crecimiento es Asia-Pacífico. El proceso de implementación está siendo rápido y se están desarrollando tecnologías de automatización para facilitar aún más los procedimientos de facturación. Esta es una tendencia predominante en India y China, donde el nivel de implementación de las transacciones B2B alcanza el 79,3% y el 62,8%, respectivamente.


La factura electrónica se mueve de manera diferente en otros países del Pacífico. Singapur fue uno de los primeros países asiáticos en adoptarlo, ya que es obligatorio para las transacciones desde 2008. Sin embargo, la regulación sobre los procesos de facturación es casi inexistente y se basa en una mayor normalización con respecto a la presentación de facturas, no en las reglas para emitir en las mismas. Se pretende adoptar un modelo común, por lo que la tendencia avanza hacia una estandarización de los sistemas de facturación.


Dado que un uso más amplio de las facturas electrónicas para transacciones internacionales comúnmente crea una reacción en cadena en los países que mantienen relaciones comerciales, esta es una tendencia al alza. En consecuencia, nos dirigimos a una estandarización y una mayor implementación de la factura electrónica que beneficie tanto las transacciones locales como las internacionales.

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